Disculpa el desorden, pero mi
cuerpo ahora mismo es como un coliseo romano, ese que en algún momento fue algo
espectacular, y ahora solo está ruinas, yo al igual que el he sido saqueada
varias veces, destruida, quemada y abandonada, pero no hay nada de qué
preocuparse porque con el tiempo uno aprende que las cosas más maravillosas y
majestuosas de esta vida, son aquellas que se renacen de las cenizas.
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