Como quien espera desesperado
a que llegue el día en que no recuerde
(mientras recuerda a diario).
Como quien vierte el olvido
en un saco roto
porque no quiere irse,
que estar ahi se ha convertido
-aunque duela-
en su lugar favorito.
Y es que pasa a menudo
que no se desaprende el placer por abrir las heridas,
por guardar el pasado
-para que siga pasando-
y volver a vivir.
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